Editorial: Aumentan los vientos en contra de los pueblos, resistir siempre
- 11 nov 2019
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El próximo 24 de noviembre habrá ballotage; las dos fórmulas que se disputan los máximos cargos institucionales del país juegan sus últimos cartuchos, ante una ciudanía bastante alicaída y apática. Los comandos electorales de cada candidato saben con algún margen de error cual será la definición y los datos que alguna sede diplomática alcanza a unos y otros parecen confirmarlos. De cualquier manera, el pueblo uruguayo vislumbra que nada nuevo ni bueno habrá en sus vidas gane quien gane, y entiende que los días de los trabajadores serán más difíciles en toda América Latina. Esto ya se nota hace tiempo en nuestro país, pero la situación tiende a desmejorar, porque los motivos están en las políticas que se aplicaron durante 15 años y que se aplicarán gane el oficialismo o la oposición. La desocupación subió casi al 10%, además como es lógico con altos niveles de trabajo en negro y tercerizaciones, lo que genera más pobres y más uruguayos excluidos. El FMI ya dijo públicamente que el endeudamiento es alto igual que el déficit fiscal. Las recientes declaraciones de Danilo Astori, postulado ahora como ministro de relaciones exteriores por D. Martínez, sobre la reforma a la seguridad social tiene que ver con un ajuste que se aplicará sí o sí. No hay margen ni para Lacalle Pou ni para Daniel Martínez, ellos lo saben, pero la crisis deben entenderlo no la deben pagar ni trabajadores ni jubilados, por eso hay que organizarse. Finalmente Evo Morales debió abandonar el gobierno constitucional de Bolivia, por una presión policial, militar, empresarial, de la corte de justicia, que impulsaron una serie de movilizaciones en casi todo el país con graves hechos de violencia, con el fin de derrocar al mandatario boliviano. La notoria intromisión de la OEA contra los intereses del pueblo y gobierno de Bolivia, fue la rúbrica para un Golpe de Estado que divide al pueblo boliviano por desinformación, chantaje y miedo, pero que genera algún entusiasmo en los sectores más reaccionarios, conservadores y explotadores del continente. Los ataques racistas y xenófobos fueron la tónica de la derecha fascista con gran poder económico que fue ganando espacio en base al amedrentamiento, al uso indiscriminado del dinero y esmeriló a un gobierno que entendió la ferocidad que tenían los opositores. Una junta de gobierno capitaneada por el candidato derrotado Carlos Mesa, el empresario de Santa Cruz, Camacho y la policía boliviana, dirige en estas horas los destinos de Bolivia, permitiendo que se desarrollen actos criminales que generan muertes, actos vandálicos contra bienes e instituciones. Estos acontecimientos merecerán un análisis más profundo, más amplio, más minucioso, de los factores externos e internos que “fogonearon” este rompimiento institucional. Desde estas páginas nuestro saludo a los pueblos de Bolivia, Ecuador, Chile y otros pueblos latinoamericanos y mundiales que le dan pelea al imperialismo y las multinacionales. Estas horas no son sencillas, debe ampliarse la contención a compañeros y amigos, fortalecer el espíritu y el ánimo, mejorar la militancia y el trabajo orgánico, y a través de análisis profundos y certeros, caminar unidos en defensa de las ideas de la liberación de la clase trabajadora y de la justicia social.











































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