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Marx y sus doscientos años de lucha

  • 5 may 2018
  • 2 min de lectura

Comprender cabalmente la unidad del método y el contenido en Marx, es lo que nos permite, junto con él, ir más allá de la explicación de la realidad, y actuar intencionadamente en su transformación.

Hoy se conmemora el bicentenario del nacimiento de Karl Mark. Nació un 5 de mayo de 1818 en Tréveris, Alemania y murió un 14 de marzo, de 1883 en Londres.

No sería justo hablar de que Marx nos ha dejado una herencia, porque continúa luchando, en busca de explicar la realidad para transformarla revolucionariamente y siempre insistiendo en la necesidad de enfocar los procesos integralmente, en su constante y contradictorio desenvolvimiento.

Se equivocan los que preguntan qué ha envejecido y qué ha pasado la prueba del tiempo dentro de la obra de Marx. En primer lugar, porque no se trata de una obra cerrada, terminada, sino de unos resultados que nunca pretendieron ser «respuestas finales» a los problemas que encontraba en su práctica transformadora. Estamos ante un revolucionario científico que profundiza en el arte de comprender la realidad para transformarla, y va elaborando un cuadro que constantemente busca perfeccionar, en el que propone una visión de futuro que nos llama a enriquecer a partir de esa práctica revolucionaria.

Quienes hablan de propuestas de Marx que han envejecido y pretenden así encontrar sus «errores», no están haciendo más que mostrar su enfoque «no marxista». No pretendemos «justificar» a Marx: ya la historia lo ha legitimado suficientemente como un genio. O, para decirlo mejor: la validez de su obra está confirmada plenamente por lo ocurrido en toda esta «prehistoria» humana que transcurre desde las primeras comunidades hasta el sistema del capital contemporáneo en su expresión neoliberal.

Es un error buscar en Marx respuestas a problemas concretos del mundo actual. Científico riguroso, no podía estudiar y describir lo que no existía. Esto no niega el valor heurístico de su obra, como se refleja en todas las actividades a las que prestó atención en su intensa actividad.

Ello se ve claramente cuando profundizamos en su concepción de la plusvalía y llegamos a entenderla como relación esencialmente política, expresión del dominio del capital sobre la vida del asalariado… y del propio capitalista. O cuando se dispone a estudiar el cálculo diferencial e integral, al ver en este entonces novedoso proceso matemático, potencialidades para el análisis de las crisis del capitalismo. Y elabora propuestas sobre conceptos como el de derivada, diferencial y límite, que van más allá de lo que habían hecho los «especialistas» a su alcance, y permiten comprender mejor la esencia de tales procedimientos y su valor para el estudio de la realidad.

No es suficiente plantear que lo que ha resistido el paso del tiempo en la obra de Marx es su método. Separar el contenido de la forma es una defensa poco «marxista» de Marx. Cierto es que nos brinda un método, un enfoque consecuentemente materialista y dialéctico de la realidad en su contradictorio desenvolvimiento. Pero precisamente comprender cabalmente la unidad del método y el contenido en Marx, es lo que nos permite, junto con él, ir más allá de la explicación de la realidad, y actuar intencionadamente en su transformación.

Tomado de Granma digital, parte del artículo de Jesús García Brigos.

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