Diputado griego habla del FMI en su país y en Argentina
- 11 nov 2018
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Directora del FMI y el Presidente de Argentina.
“Es como huir de la cárcel y querer volver” afirma Stelios Kouloglou, eurodiputado griego, de Syriza. Grecia logró poner fin en junio a siete años de “programas de austeridad” del FMI. “Tenemos miedo que si ganara la derecha las elecciones, regrese el Fondo y se apliquen las mismas medidas que hoy ejecuta Macri en Argentina”, señaló Stelios Kouloglou, eurodiputado de Syriza, coalición gobernante en Grecia.
Kouloglou participó en Buenos Aires (también estuvo en Montevideo, para acompañar a trabajadores en huelga de hambre contra los despidos de la brasileña Petrobras, concesionaria de la distribución de gas en una zona de la capital uruguaya) de diversas actividades vinculadas a la próxima reunión del Grupo de los 20 en esta ciudad. Aunque en la entrevista con PáginaI12, explicó que, a diferencia de otros integrantes de la delegación, que se limitaron a las tareas oficiales y a concurrir a los encuentros con las autoridades, él busco tomar contacto con organizaciones sociales y representantes de la oposición. “Tuve una larga conversación con Cristina (Kirchner) sobre los estragos que provocó la política del FMI en Grecia, y la preocupación que me transmitió de lo que está sucediendo con la economía y la situación social en Argentina. A la vicepresidenta (Gabriela Michetti) también le hablé del FMI cuando estuve en Casa de Gobierno; le dije que ‘Vengo de Grecia, conocemos muy bien lo que son esas relaciones, Argentina también las conoce; si han decidido ir para ahí, sólo me queda decirle: Buena suerte’. Se debe haber entendido la ironía, porque todos se echaron a reír”.
–¿Y cuál es la experiencia que podría transmitirse de lo que pasó en Grecia con los programas del FMI? –le preguntó PáginaI12 al visitante.
–La verdad es que Grecia tuvo grandes sufrimientos por seguir los programas del Fondo. El propio FMI admitió que cometió errores en la formulación del sendero para volver al crecimiento. El PBI perdió 25 por ciento en dos años, como nunca había ocurrido en la historia. Dos millones de personas desocupadas, 30 por ciento de la población activa desempleada y 40 por ciento entre los jóvenes, es decir una situación de miseria económica. Ahora bien, reconocieron su error pero no pagaron por sus errores. Pero resulta que esos mismos errores son los que repiten en diferentes países, a lo largo y ancho del mundo, insistiendo con los mismos programas. Les ocurrió en Ecuador, en Argentina ya antes de 2001, y eso no les genera a ellos ninguna responsabilidad, ni la lección les sirve para no volver a repetirlo. Por ortodoxos, van a volver a hacer lo mismo. Como el alcohólico que llega al hogar y le pega a su mujer, que a la mañana siguiente le pide perdón pero a la noche lo volverá a hacer.
–¿Son errores o una política deliberada para garantizar el pago de deudas y provocar cambios estructurales en la economía?
–Es una combinación de incompetencia y de servir a los intereses de multinacionales. Ellos tienen un plan, en Grecia era la privatización, lo tenían en mente como objetivo estratégico. Aeropuertos que fueron entregados (14) a sociedades alemanas, fuertemente vinculados a los bancos acreedores. Era una condición para acceder a los créditos de refinanciación. Pero de los primeros créditos, el 93 por ciento del dinero jamás llegó a Grecia, sino que fueron abonados directamente a los acreedores: los grandes bancos alemanes y franceses. Cuando la crisis empezó, los bancos franceses y alemanas quedaron muy expuestos. No había garantías que respondieran por esas deudas. Con el primer acuerdo (2011), en el primer año se dispuso que los países asumieran la deuda que tenían los bancos, de modo que ya no eran los bancos los que se sentarían a negociar sino que Grecia quedó frente al FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea (la troika). Después de eso, Grecia entró en un estado de dificultad más profunda, porque ya no era un compromiso con privados, sino un compromiso con el conjunto de la Eurozona. Ya no se trataba de bancos que hubieran hecho un mal negocio prestando irresponsablemente: se trataba de que, si Grecia no pagaba su deuda, eran los contribuyentes germanos o franceses, los ciudadanos, quienes sufrían las consecuencias. Eso también generó una situación de discriminación contra los griegos en esos países centrales de Europa. Así era el juego














































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