Crónicas de la Victoria. La clase de gente que NO queremos
- Prof. Pablo Freire
- 9 feb 2018
- 3 Min. de lectura

Ética, o sí se quiere moral, y moral estilo soviet, guste o no guste es la nuestra, no pedimos sacrificios inútiles o inconducentes (de eso versará nuestra próxima columna), ni exigimos a nadie lo que no esté dispuesto a dar, nuestras filas están abiertas a casi todas las personas independientemente de múltiples consideraciones, pero hay una clase de gente que NO queremos, y
son quienes buscan el privilegio a costillas de toda la sociedad.
Nosotros no queremos la clase de gente a la que no se le puede pedir tanta poesía, a los buscadores de salarios de 200.000, 300.000, o más, a esos
les decimos que se queden donde están que están muy bien, y a los que ahora
ganan 15, 20, 30 o 50 pero sueñan que agregar un 0 más les decimos lo
mismo.
Días pasados un ciudadano nos decía que porque criticábamos la
gerentocracia en funciones, que si él tuviera la oportunidad de agarrar una
gerencia por esos sueldos también la agarraría, lo bueno es que del corazón
habla la boca, y he aquí alguien al que automáticamente desistimos de
acercarlo a nuestras fuerzas.
¿Por qué?: Porque una cosa es alguien que por ejemplo saco el 5 de
oro, nació en una familia pudiente, se enriqueció por un invento original, realizo
una exitosa carrera profesional, tiene un muy buen sueldo o ingreso en virtud
de una actividad que no se base en la explotación dura y descarada, y otra es
alguien que aspire a enriquecerse en base al sacrificio de toda la sociedad.
¿Es ético es un país donde hay cientos de miles de trabajadores y
jubilados que no llegan ni a la media canasta que el Estado pague salarios que
triplican o cuadriplican o quintuplican la misma? NO. ¿Es ético que empresas
privadas pero con financiación estatal como las mutualistas pagan por ejemplo
esto a los gerentes?: Tampoco. Y por supuesto tampoco lo es en las múltiples
subsidiarias de las que el Estado es propietario.
No estamos proponiendo que todo el mundo gane lo mismo, es más ni
siquiera hemos llegado a la etapa previa, es decir a cada cual según su trabajo
como paso previo a cada cual según su necesidad, estamos hablando de un
mínimo de ética, como la que tuvo el artiguismo y el primer batllismo, donde
había un equipo que se dedicaba al Estado y si bien ganaban bien, su sueldo
era similar al de un educador que también tenía un sueldo digno.
Cada vez que se da a luz que un gerente del Plan Ceibal gana mucho
más que el presidente de la ANEP y muchísimo más que un director, se insulta
a todos los educadores, del mismo modo que sueldos gerenciales como los de
DUCSA primero de más de 600 mil y luego más de 300 mil son un insulto y un
agravio a toda la sociedad, lo son no si los comparamos con los salarios de
similar jerarquía de la actividad privada, sino si los comparamos con otros
salarios que paga el Estado, he aquí la cuestión.
No está en cuestión aquí la persona que desempeña el cargo, nadie
cuestiona sus meritos o su idoneidad profesional, ¿pero cuál es la lógica que
explica que haya gente a la que no se le pueda pedir sacrificios y deban ganar
sueldones para dedicarse a la función pública, mientras a otros se les paga lo
que se les dice que se puede pagar? ¿Cuál es la lógica de una partida de 640
pesos a un docente, y una de dos meses de sueldo, un máximo de 280000
pesos a algunos gerentes?
Siendo la bolsa la misma, cada contrato de asesor, cada designación
directa, cada salario de seis ceros, es por ejemplo un maestro menos, un
policía menos, un enfermero menos, o menos de su salario.
Existe una verdadera casta gerencial ayer colorada, hoy progresista,
mañana quizás blanca, a esos no los queremos, pero tampoco a todos los que
tienen en el corazón ser como ellos.
Nosotros queremos de nuestro lado a los trabajadores del campo y la
ciudad, a la pequeña burguesía urbana y rural, a los intelectuales honestos, y a
todos los que sientan hambre y sed de justicia, porque SOMOS IZQUIERDA,
SOMOS PATRIA!!!

















































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